
Per Rafa Moreno – juliol 2026
Entre la ruidosa risa del infante y la prudente risa del anciano, pués disponían del pasaje adquirido con terrenal conformidad, para un tren que sólo pareció, no discurriría por tenebrosos paisajes.
Clamando desde el primer llanto entrecortado del neonato y el último grito desgarrador del anciano, pués se les condenó con el lamento de cerrar los ojos durante la turbulencia del vuelo que los llevó sin permiso a sobrevivir, bajo la promesa de un nuevo destino.
Desde la agitación silenciada de una cuna que fué mecida por el viento, hasta el calmo reposo en un lecho que se forjó a base de desprender máscaras, cediendo a la sucesión de amaneceres, en la fuerza de guía divina, lograron despertar del sueño y descansar, tras ser espejo frente a quiénes quisieron limitar su experiencia.
Nada, todo, siempre y nunca son conceptos que no nos limitarán, si creamos el sueño, que ya vivimos.