Poniendo un cielo bajo sus alas

Fotografia: Lluís Rius

Es de justicia entender, que se merece recibir, en equilibrio con aquello que es ofrecido,
es más sabio el buscar una suma de energías, que huir del polo opuesto, evitando,
una por otro lado, inevitable atracción.

Afectividad genuina acompasada con un mínimo compromiso que, sin quebrantar el ecosistema de nuestro otro, logre afianzar y elevar bilaterales lazos, haciendo frente común ante cualquier adversidad presente.

Ante un estado mental y físico, con signos de profundo desgaste, que sinceramente lamento, sólo espero no ser parte culpable, más al contrario y quizás intuyendo su otro mal,
me ofrezco cómo mágico ungüento.

Mi más ansiada meta surgió, siempre fijada en conocer esos guardados secretos, pero cómo poder ayudarle a sostener tremendos retos, cuándo tenderle mi mano le hacía emprender el vuelo, cuál pajarillo temeroso, desconocedor de mi desprendida y benévola intención.

Pensamientos positivos y sueños queriéndose compartir, ideas para poder crear y consensuar un marco relacional, que nos haga felices tanto antes, cómo durante y después de cada ansiado encuentro.

Fuertes sensaciones que graban una ruta en un corazón poeta, emociones que son combustible que alimenta los sueños, viajes por emprender que serán desgranados sobre un papel.

Mirando con emotiva ternura un limpio cielo, observando el devenir del que es un pronto vuelo, percibiendo con acertada intuición un renovado regreso, el batir de sus alas aceleran un latido, oculto en este pecho.

Rafael Moreno Guardado
08-07-2025

Aquesta entrada ha esta publicada en Res meu tot amb tu. Afegeix a les adreces d'interès l'enllaç permanent.

Deixa un comentari